jueves, 7 de julio de 2011

La austeridad en los salarios

http://www.escolar.net/MT/archives/2011/07/la-austeridad-en-los-salarios.html

La nueva directora gerente del FMI, Christine Lagarde, cobrará 383.000 euros por año, un 11% más que su antecesor. En su contrato se explica que esta modesta cantidad completamente libre de impuestos está destinada a que mantenga “un nivel de vida apropiado a su posición”. El FMI, por recordar cosas desagradables, es quien receta “austeridad” y “contención salarial” como ricino obligado para salir de la crisis. El FMI es también un organismo internacional que tiene entre sus objetivos fundacionales “promover un empleo elevado y un crecimiento económico sostenible” o “reducir la pobreza en el mundo entero”. Sin duda ese 11% de aumento para el salario de su nueva jefa va “ligado a la productividad” del fondo y responde a lo bien que van esos retos en el mundo, precisamente por los ajustes que aplica el propio FMI (a los demás).

Con todo, el sueldo de Lagarde se queda en nada cuando se compara con lo que cobra el exdirector gerente del FMI bajo cuya controvertida gestión se gestó la crisis actual. Hablo de Rodrigo Rato, hoy presidente de Bankia. Esta nueva entidad financiera a punto de salir a bolsa es una empresa privada y, como tal, tiene derecho a decidir cuánto paga a sus directivos. Sin embargo, Bankia es una empresa privada algo especial: creada de la privatización de varias cajas que, a su vez, han sido apuntaladas con dinero público. No han sido tampoco los accionistas quienes han nombrado a Rato.

El sueldo exacto de Rato es un misterio, pero sí se sabe que entre los tres primeros ejecutivos de la entidad ganarán 10,15 millones de euros. Incluso si esa cifra se repartiese a partes iguales –cosa harto dudosa, siempre cobra más el presidente que sus subordinados– el sueldo de Rato no bajaría de tres millones de euros al año: al menos diez veces más que Lagarde.




http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/07/07/algo-mas-que-una-palmadita-en-la-espalda/

“Entiendo y comparto que la gente se indigne y piense que no es justo ver bancos que reparten bonos extraordinariamente altos.” -Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente primero del Gobierno-

.

Con la que está cayendo, ¿no les parece pitorreo que Bankia –la fusión de Caja Madrid, Bancaja y otras- anuncie su salida a Bolsa animándonos a hacernos banqueros? “Hazte bankero”, dice la campaña, jugando con la ‘k’ del nombre. Con la buena imagen que tiene el sector financiero, suena a recochineo.

Miren si estarán altos los niveles de cabreo, que hasta los gobernantes empiezan a conmoverse. Estos días se multiplican los mensajes mostrando comprensión hacia el hartazgo de la gente con los excesos de los banqueros (bankeros incluidos, como Rato). El candidato Rubalcaba dice que lo comparte, y pide responsabilidad a los bancos, mientras el ministro de Trabajo ve “obsceno” lo que ganan los directivos.

Al mismo tiempo, los dirigentes europeos expresan su malestar con esas agencias de calificación que echan gasolina a manguerazos cada vez que un incendio parece controlado. Ayer el presidente de la Comisión dijo “lamentar profundamente” la actitud de Moody’s con Portugal, y la acusó de “añadir más especulación”.

Vale, de acuerdo, aunque sea con tres años de retraso, aceptamos la palmadita en la espalda. Pero esperamos algo más. Porque los ciudadanos podemos cabrearnos, patalear, salir a la calle. Pero de los gobernantes se espera algo más: que actúen. Si de verdad creen “obscenos” los sueldos de los banqueros, ya están tardando en meterles mano. Si en serio creen que la banca es responsable de la tragedia hipotecaria, legislen algo más que esas tímidas medidas para aliviar a los embargados. Si no es fingido su malestar con las agencias, reformen de una vez el sistema hasta donde puedan, que no es poco.

¿Que no se sienten con fuerzas, que tienen miedo al poder financiero? Pues pídannos ayuda. Cada vez hay más ciudadanos cabreados y dispuestos a hacer algo, así que por apoyo no será. Igual que impedimos desahucios –o redadas policiales, como esos admirables vecinos de Lavapiés-, estaríamos dispuestos a hacer fuerza para que todo cambie. Pero si van en serio. Mientras no sea así, guárdense las palmaditas en la espalda.



¿Qué te ha parecido este artículo? ¡Deja tus comentarios!

No hay comentarios:

Publicar un comentario