martes, 26 de julio de 2011

El nuevo ejército industrial de reserva europeo: qué busca Alemania acogiendo la fuga de cerebros del sur de Europa

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La vitalidad del sistema capitalista corta la respiración. Con cada crisis se destruye nuevo capital, al precio que haga falta. Durante años se han perseguido estrategias para poner a la economía contra el paredón. Pero que después de más de dos décadas de competición internacional en el recorte de impuestos para las clases acomodadas, de convertir las finanzas del estado en una palanca y poner a los mercados financieros entre algodones, prácticamente todo el flanco sur de la Unión Europea se encuentre al borde de la bancarrota estatal no significa para el big business ninguna catástrofe, sino sólo un giro de volante hacia un nuevo modelo social.

Algo de todo esto nos lo aclaró el pasado lunes la Agencia Federal de Trabajo: en la lucha contra la desde hace años temida "ausencia de mano de obra cualificada" –en una cuarta parte algo real y en las tres restantes un fenómeno alucinatorio– se resolverá de inmediato con el reclutamiento de solicitantes de trabajo de los estados en crisis del sur de Europa: España, Grecia y Portugal. Personal para el cuidado de ancianos, enfermeros, médicos, informáticos, ingenieros y otros trabajadores cualificados, plazas de empleo –dependiendo del método de cálculo, de cuatro (Agencia Federal de Trabajo) a nueve millones (Oficina Federal de Estadística)– para las que la República Federal no puede encontrar candidatos entre sus parados y quienes trabajan en otras profesiones para las que requieren una calificación inferior. Haberlos, de hecho, los hay, pero no esperen que trabajen a cambio de cuatro perras. Karl Brenke, experto del Instituto Alemán para la Investigación Económica (Deutsches Institut für Wirtschaftsordnung), próximo a los sindicatos, advierte que se trata menos de una ausencia de mano de obra cualificada que de una necesidad creciente de presionar a la baja los salarios en Alemania, sobre todo en los sectores más cualificados.

Un objetivo para el que no se escatiman medidas: el pasado 1 de mayo entró en validez la así llamada "libertad de movimiento de los trabajadores" (Arbeitnehmerfreizügigkeit) para todos aquellos estados que ingresaron en la Unión Europea en el 2004. Sin embargo, los cálculos no surten efecto, los trabajadores no han cruzado las fronteras orientales en estampida. Los trabajadores cualificados de Polonia y los ingenieros de la República checa se imaginan bajo el epígrafe de "trabajo atractivo" algo muy diferente a lo que ofrecen los capitanes de industria alemanes. Uno siempre puede tomar los bártulos y emigrar igualmente a Escandinavia o Europa occidental.

Si se tratase realmente de asegurar a largo plazo el potencial de la inteligencia técnica en la República Federal, a cada tipo de ingeniero que ha ayudado a la economía alemana desde la fundación del país en 1871 hasta su proyección internacional, nuestro sistema educativo tendría un aspecto muy otro. Pero como el coste ascendería a docenas de miles de euros, resulta más fácil cubrir los agujeros en los asuntos de relaciones públicas echando mano de la "fuga de cerebros". Allí donde se encuentre un "estado fallido", se le tiende una mano amiga. Bien lo saben los jóvenes y excelentes trabajadores cualificados de la antigua RDA, que ahora deben hacer la maleta para emigrar al antiguo Oeste. Lo que queda detrás de ellos son, en ambos casos, "paisajes florecientes" (blühende Landschaften) [1]

Nota de traductor: [1] El canciller Helmut Kohl empleó la expresión "paisajes florecientes" (blühende Landschaften) durante un discurso televisado el 1 de julio de 1990, refiriéndose al futuro económico que esperaría a los estados federados tras la Reunificación. La expresión, que fue empleada recurrentemente por la CDU en su propaganda electoral durante la primera mitad de los noventa, se emplea hoy –después del cierre de empresas en los nuevos estados federados, el desempleo masivo y el deterioro de las infraestructuras– con sentido irónico.

Jörn Boewe es un periodista que colabora regularmente con el diario Junge Welt.



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