lunes, 24 de enero de 2011

Minando los servicios públicos

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Más azafatas y menos enfermeras

Conforme van pasando los años uno se pregunta si los políticos son cada vez más inútiles o más sinvergüenzas. Finalmente uno llega a la conclusión de que son ambas cosas. Pero claro, para que se dé esta evolución debe existir otro factor importante, y es que los ciudadanos seamos cada vez más tontos.

Leía ayer en un diario que la Consellería de Sanidad de la Comunidad Valenciana pagará 7 millones de euros (se lo digo en pesetas para que les duela más 1.164.702.000 pts) a dos años, a una empresa privada para contratar a “personal con categoría de azafata” que se encargará de informar a los familiares de los pacientes que ingresen en Urgencias de hospitales públicos de la C. Valenciana.

Lo más tronchante del caso es que esta adjudicación millonaria se produce en un momento en el que se “mantienen congeladas las partidas presupuestarias para el aumento de personal sanitario”. Evidentemente no hace falta ser un lince para ver que esto huele de lejos a tufo tipo Gürtel, pero no pasa nada porque ellos saben que los ciudadanos cada día somos más tontos.

Entre las tareas de este personal se incluyen: colocar los DVDs que se ven en la televisión, regular el volumen, ofrecer folletos, prensa gratuita (si la hubiera) y recoger encuestas de opinión. Lo que no pueden es llamar a ambulancias, entregar material sanitario, informar sobre el estado de un paciente ni “regar las plantas”.

Evidentemente, al realizar una encuesta entre la población para ver qué les parecía la medida, la mayoría ha contestado lo mismo que estará usted pensando: “Ese dinero que lo inviertan en personal sanitario para que Urgencias funcione mejor, pues las plantillas son escasas y hay muchas vacantes por cubrir”. Como ve, volvemos siempre a lo mismo, cualquier persona es mucho más inteligente que un político; eso, o es menos sinvergüenza. Ambas cosas son preocupantes.

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P.D.: Últimamente se están poniendo de moda los hospitales públicos con aparcamiento privado, pues parece ser que nuestros gobernantes se han dado cuenta de que cuando vamos a un hospital lo hacemos para pasar el rato.

Y es que si uno lo piensa bien, en realidad cuando acudimos a un hospital nadie nos exige que paguemos un parking, lo hacemos porque queremos, pues nadie nos obliga a ponernos enfermos, y mucho menos a ir en coche, ¿o es que si a usted le viene una apendicitis no puede ir al hospital en autobús?

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